Entonces cuando nosotras, veinteañeras, damos todo hasta quedar sin aliento, queremos más de el energúmeno que tenemos por novio, lo sabemos siempre lo fue, nunca fue ese “chanchito” ni ese “perrito” ni ese “gatito” que tan tiernamente llamamos, siempre supimos que por mucho que lo quisiéramos disfrazar de oveja seguiría siendo el lobo, a ese energúmeno caníbal que de cierto modo nos tiene más que enamoradas, le pedimos, le rogamos e incluso le imploramos que nos de un “tantin” más de su tiempo, un poquito más de esas palabras que en un inicio uso galantemente para que cayéramos redonditas ante sus pies.
Sin más el supuesto dice que hará su mayor esfuerzo, entonces “okey” no desmereceremos el merito de esos hombres que en realidad si hacen su mayor esfuerzo y logran salvar la relación y son los príncipes azules que todas queremos, pero de esos hombres “uno en un millón” no hablaremos. Como iba diciendo después de ese “mayor esfuerzo” que tanto queríamos escuchar nos tranquilizamos y nuestra ansiedad y angustia se van hacia el mas recóndito lugar de nuestro corazón, ahora las cosas cambian, claro esta, pero ¿cuanto? ¿Un mes? ¿Dos? a lo más. Hasta que un día él nos ve tranquilas, seguras, conformes con la relación, felices, cuando todo esta color de rosa, él nuevamente se relaja y se deja estar y volvemos a ser nosotras las que llevamos la relación. Posteriormente peleas, gritos, reconciliaciones y “uff” que reconciliaciones… pero sabemos que ya esta muerto, que la relación ya no da para más si él no es capaz de cambiar y nosotras como mujeres no dejamos de exigir. Entonces llega el término, ese funesto término. Nos sentimos horrible, esa pena tan grande, esa angustia de la puta madre que nos acongoja y no podemos dejar de pensar en los buenos momentos que vivimos con “x”.
Pero como somos mujeres del siglo xx y somos tan maduras podemos afrontar vivir en armonía con él, o sea ser amigos y “terminar en buena” Y eso ¿qué mierda significa?!! Tener que seguir viéndole la cara al pelotudo que no supo valorarte, tener que seguir siendo una tonta e ilusionarte con cada palabra que te diga, porque sí, ustedes hombres que están leyendo, siempre nos quieren ahí, siempre seremos de su propiedad. Entonces para que les llenemos el ego, nos ilusionan. Bueno cuando nosotras, mujeres, nos damos cuenta que simplemente no podemos seguir en contacto con él porque nos hace mal, nos despedimos y seguimos nuestra vida. Duele al comienzo, lloramos e incluso caemos en lo patético de un llamado cuando estábamos ebrias cantando canciones de “Luismi”, después de eso viene la rabia y la ira de haber entregado tanto a un “webon” que no se lo merecía, pero tenemos ese consuelo que nos insta a seguir de que “todo en la vida se devuelve” o “ya se va a dar cuenta y le va a doler cuando yo no este ahí.” Consecutivamente empezamos a ver el sol, nos volvemos a sentir lindas y nos vuelven las ganas de encontrar a ese príncipe que por muy azul que sea queremos que haya uno en nuestro futuro.
Excelente articulo :jeje:
y eso de “terminar en buena” es raro….al menos en mi caso no tengo mala onda con nadie y tampoco me interesa seguir en contacto con la persona.
Para mi es como cuando te encuentras con un ex compañero en la calle, lo saludas y hablas lo tipico (como estas?) y chao….cada uno con su vida.
Bienvenida :jeje:
muy buen articulo…
oviamente no todos los hombres somos asi.
yo creo que todo pilar funadamental de una relacion en la confianza y el respeto…
Saludos…
atentamente
Zans.
claramente no todos son iguales.
me alegro que lo hayas encontrado bueno. saludos
wooo sin querer borre el comentario de Kota.. perdon.. pero tiens mucha razon.. hay qe evitar que nos vean mal y sacar fuerzas para seguir adelante. Un beso y sorry!!
igual me gusto el tema, pero no somos tan malos jajaj
saludos!