Mi Primer Condón

Por Maestro Aceituna. Publicado el 28 Abril, 2009 | 88 lecturas

Mi primera vez en todo es algo muy significativo, desde la primera vez que tuviste sexo hasta la primera vez que manejaste un auto. Son cosas que nunca se olvidan y que de seguro las recordamos siempre. Esta vez hablaremos sobre el condón y como fue tu reacción la primera vez que llego uno a tus manos.
Seguramente te sentirás identificado.

Que tal mis muchachines.

¿Quién no recuerda la primera vez que tuvo un condón en sus manos? Esa sensación de grandeza al saber que tienes un elemento sexual a tu alcance, esa misma sensación cuando descubrimos nuestra primera película porno y lo único que queríamos era quedar solos en casa y correr al viejo reproductor VHS de tu hogar y pasar una tarde placentera. O recordar cuando disfrutabas hojeando una revista porno con tus compañeros de curso, aquella 100% que tu amigo había descubierto en un cajón de su padre y que sin descaro te vendía una hoja de la revista en $100, hoja que guardabas en tu billetera (que usabas de mono ya que ni carnet tenías). Esperabas el momento preciso y te encerrabas en el baño a toquetearte mientras la hoja permanecía en el borde del lavamanos y al agua corría disimulando lo que hacías encerrado.

3484441672_bc7b537cda_mBueno, con el condón nos pasó lo mismo, el como llegó a tus manos varía en todos los casos pero lo que coincidimos todos es en aquellas ganas de llegar pronto a tu casa para colocártelo y mandarte una con forro puesto “para ver lo que se siente”. Después de esos 5 minutos donde explotas a lo Scary Movie y tu dedos de las patas se llegan a encrespar, viene la relajación máxima, aquel momento donde queri’ mandar todo a la chucha y dejarte llevar por el relajo del momento, es interrumpido por un flash de conciencia que nos llega y nos hace pensar en “¿Ahora donde chucha boto esto? Por supuesto no falta el wn que lo bota en la taza del baño o quien lo enrolla en una montonera de papel higiénico tratando de que “pase piola”.

Ahora miramos el mundo con otros ojos, tuvimos un condón puesto, nada será lo mismo así que el siguiente preservativo que llegue a nosotros no lo queremos gastar en una paja ordinaria… lo guardamos en la billetera, estamos listos para conquistar y no nos interesa cuidarnos, nos interesa presumir y el que al abrir la billetera frente a tus amigos se vea un condón arrugado y ya con las letras borradas de la transpiración que se junta en ella, ¡pero que! eres grandes, andas con condón.

Lo curioso de esta situación es que la primera vez no lo usas. Casi siempre te pilla por sorpresa, aquella amiga dejadita de la mano de Dios que iba a las fiestas a cuidar las chaquetas de sus amigas, se ve preciosa con unos copetes encima, tú estas nervioso, asustado, curado y sin condón, con un nivel de calentura tan alta (mas duro que marraqueta de perro) que el preservativo te importa una soberana mierda.

Nos vemos, y que yo los bendiga.

Un comentario. Comenta tú también.

  1. Gracias Maestro

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