Es el primer resultado de Google… Maravilloso.
Pero verán, que los contertulios con alas los he visto reiteradamente en lugares impensados, donde cuando la ves volando pones una cara estúpida y te preguntas “Qué mierda!?!?!”. Uno creería que en un recinto estudiantil donde van jóvenes ABC1, gente de apellidos trabalenguas y unos cuantos flaites como su servidor (quienes le damos el toque irreverente a la rutina universitaria), lo más sucio que esperarías es la pisadera de la micro. Pero, ¿que te pilles un insecto buscando aterrizar en tu comida que con tanto amor hizo tu madre, en pleno casino y sin cómplices para culpar? Es por decirlo menos ASQUEROSO.
(Pero folclórico y algo chistoso, solo la primera vez que sucede)
Si obviamos ese aspecto, las moscas tienen otro lado amable que pocos conocen, y que tiene una verdad religiosa implícita. No falta que estás en una clase aburrida donde el profe lo único que hace es leer lo que tiene en su presentación de PowerPoint y no aporta nada interesante, se te empiezan a cerrar los párpados al compás del canto de un pajarillo y justo cuando ya vas a perder la conciencia y babear el cuaderno, aparece una de estas simpáticas criaturas del Demonio y te hace reaccionar mientras se pone a bailar en tu cabeza, y luego de este despertar glorioso te dedicas a espantarla, y después la sigues con la mirada perdida como se va posando en los demás compañeros, y el profe no sabe si preguntarte si te tomaste la pastilla o echarte de la sala.
Dios existe, y te cuida en forma de Mosca (que carajo tan poético y sin sentido suena) y evita que te duermas en clases. Esto es… Palabra del Señor.
La clase termina, la mosca sale por la ventana, y corres a tomar el bus. Ahí te espera otra de estas delicias sucias y encantadoras. Whatever.
