Renato
Aparecido a finales de 1985, sale de la planta de Santiago de la mano de los fabricantes Tapia y Zúñiga, quienes buscaban mejorar la estética y la performance de generaciones anteriores, sin caer en vulgaridades como las que ostentaban los modelos de las otras marcas en competencia, como el alerón en la punta del modelo César de 1984 o el techo en color blanco del Marcelo 1977. A la venta con un precio bastante elevado, según los entendidos era más que justo pero no tuvo el éxito que se planeaba.
De líneas mas bien clásicas, este ejemplar no se destacaba por su gran rendimiento ni la economía de combustible, pero podía llevarte del punto A al B sin complicaciones y con un comportamiento más que aceptable. No se queja cubriendo largas distancias y tiene un maniobrar sencillo. Si bien no es un musclecar en el sentido puro de la palabra, puede dejar en vergüenza a otros modelos más grandes si se le sabe exigir. No disponía de Aire acondicionado, alzavidrios eléctricos o frenos ABS, pero como opcionales se podía agregar unas lindas llantas “43, un reloj de cortesía en el tablero y unos faros antiniebla adicionales (este último accesorio disponible desde 1991, nunca tuvo buena iluminación)
Actualmente este modelo está siendo revalorado en el mercado de reventa por su innegable encanto y estética fuera del común. Si bien hay que tener una buena cantidad de plata para meterle bencina y mantenerlo rodando, y los repuestos son escasos por los pocos modelos en circulación (sobre todo los faros auxiliares son un cacho, sin ellos ahora no pasa la Revisión Técnica), seguro para muchos vale la pena el sacrificio.
devolviendo la mano muchachin.
Bendiciones
“pero podía llevarte del punto A al B sin complicaciones y con un comportamiento más que aceptable.”
Esa wea como referencia de un hombre a otro entra en los anales de la mariconidad (y entra bien profundo aparentemente).